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FONDO DOCUMENTAL
Emma Yessica Duvali
AÑO
1986
Autoría
No items found.
Lugar
Teatro Garibaldi
Personxs
Emma Yessica Duvali
Rubí Esmeralda
Técnica

Fotografía.

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Categoría
Amigas
Etiquetas
Camerinos
Vida nocturna
Ficha técnica

Sororidad: Rubí Esmeralda y yo, Yesica Duvali, Teatro Garibaldi, Ciudad de México, ca. 1986

Descripción detallada

Esta foto es maravillosa. Rubí era una mujer cisgénero que ejercía el trabajo sexual en la calle de Sullivan. En ese entonces, había un bailarín fóbico, de buen cuerpo pero feo de cara, que siempre andaba buscando su dueto de baile. Con él tuve un encontronazo en “El Atzimba” porque era transfóbico, me torció el hocico y yo también.

Una noche, Rubí llegó al teatro con ese muchacho. Estando en mi camerino, escuché que los anunciaban como la pareja exótica. Para entonces, ya no había cantantes, ni magos, ni contorsionistas, ni cómicos. Los hombres querían ver rápidamente la panocha, ya era la llegada de las chicas table. Recuerdo que estaban a medio baile, cuando la gente los sacó a chiflidos, uno que otro decía: “¡déjala a ella, métete tú pinche puto!” El público del teatro era pesado, había mucho barbaján. Después vi a Rubí sola y apagada. “Ya me quiero salir de la calle, ya no aguanto al padrote ni a la madrota”, me dijo. Tenía bonita cara y cuerpo, era muy sensual. Le sugerí que se separara de su dueto y se lanzara sola, que el coreógrafo Javier Olvera le pusiera un cuadro bonito para lucirse.

A partir de ahí nos hicimos grandes amigas. Rubí se hizo de un novio que vendía fayuca en Tepito, cuando eso era un negociazo. Su novio era un adicto, pero le sacó mucho dinero porque le compró un departamento con papeles y todo. Nos íbamos a meter a los mejores antros de la Zona Rosa, en donde se presentaban Lila Deneken y Superolga. Empezamos a tener frecuencia de amigas, íbamos a comer y de aquí para allá.

Siempre le decía, tienes para dar más. Se metió al gimnasio y agarró cuerpo de lavadero, piernas bien formadas y nalgas firmes que iban con su busto bonito y natural. Empezó a tomar clases de jazz y de tap. La vi con ganas de superarse, se fue puliendo. En el teatro se propuso ser la estrella. Trabajó en “El Atzimba” y después pidió el primer crédito en “El Colonial”, se lo dieron.

Un día me dijo: “Vámonos al norte amiga, a Tijuana. Quiero llegar a poner una casa de citas y tú me ayudas a regentearla. Allá se permite”. Se fue y no volví a saber de ella.

Aquí estamos en el Teatro Garibaldi. Rubí fue como mi hermana.